martes, 18 de septiembre de 2012

Fran Dylan



A
veces se preguntan cuál es la misión de una persona en la vida. Mi objetivo es cumplir todos mis sueños y satisfacer absolutamente todas mis necesidades en cada segundo de mi existencia. No tiene por qué haber límites ni mucho menos estructuraciones. No seré un mediocre. Quiero ser reconocido durante los siguientes siglos de esta civilización y las que están por llegar.

Voy a obligarme a tener lo que quiera y pelear sin importar las consecuencias. Si caigo me levantaré con más fuerza. Seguiré hasta completar el triunfo, la misión la cual me he propuesto… no hay descanso, no hay que perder el tiempo. No voy a quedarme de brazos cruzados mirando los años pasar frente a mis narices. No creo en la familia “tipo”. No quieren tener esposas, hijos, un trabajo estable, una casa. No voy a correr ni esclavizarme en el sistema creado por unos cuántos.

En mis principios llevé una vida más que triste, todo en cuanto amaba lo perdía, único hijo, fue criado por mis abuelos en un pueblo humilde cubierto de límites y restricciones. Mi madre falleció en el parto, cumplí seis años y mi padre contrajo un cáncer fulminante. Murió en mis brazos.

No terminé el colegio primario. La jubilación de mis abuelos no alcanzaba para mantener mi educación, me las arreglaba como podía, era bueno armando pulseras y collares, con piedras de río y tanza. La gente me compraba solo por lástima. En esa etapa conocí a mis amigos que me acompañarían toda la vida; sabía que tenía un carácter bastante especial, algo que diferenciaba del resto pero que aún se hallaba como un diamante en bruto. En casi todas las ocasiones fui el mejor amigo, escuchaba a mis pares, los ayudaba y protegía en cuanto podía, los aconsejaba y era cómplice de travesuras.

Mis primeros veinte años de vida resultaron ser todo lo contrario a la misión que luego me propuse. En mi adolescencia conocí a quien pensé sería el amor de mi vida. Aunque solo me sirvió para darme cuenta que no solo seguía siendo un fracaso en todo aspecto, sino que era un romanticida y depreviso. Triste de temprana edad. Me tiraba a la cama días para llorar, porque se mezclaban los peores momentos: mi novia abandonando el pueblo con un tipo más grande. El no haber podido conocer a mi madre y no tener su contención. El fallecimiento de mi padre frente a mis ojos. Y días en los que no comía porque el dinero no era suficiente en mi casa.

Llegué a tomarme un frasco entero de veneno para ratas; me decía en mi interior “tendría haber nacido con las ratas y morir envenenado”. Aunque uno de mis mejores amigos me encontró tirado sobre el piso de mi cuarto, y así fui llevado al hospital donde me hicieron un lavaje de estómago.

Mi nombre es Fran Dylan. Revolucioné la forma de pensar, rompí el esquema de lo que llaman “normal”. Y hasta llegaron a considerarme más poderoso que Dios.


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“—… El promedio vida del hombre hace siglos atrás llegaba aproximadamente a los cincuenta años; cincuenta y cinco como máximo. Hoy en día, tenemos personas que mueren a los noventa años, con un promedio general de entre setenta, setenta y cinco años… —.”

“—…reduciendo drásticamente las calorías en la dieta, lo que provoca una combustión menor de energía y nos permitiría vivir más de ciento cincuenta años. —.”
“—… Las cirugías ya no alcanzan para detener la vejez, estamos buscando la manera de que las células perduren más tiempo… —.”

“—… ¿Detener el envejecimiento celular? Es una locura… —.”

“—… Si nosotros inventamos a los Dioses, podemos ser uno de ellos… —.”

“—… ¡Va en contra de la iglesia! ¡El ser humano debe tener un principio y un fin, nadie puede ser inmortal! ¡Es la ley de Dios… nos está esperando con las puertas abiertas! —.”

“—… Si en algún momento éstas investigaciones avanzaran; sería el fin de la sociedad, ya tenemos suficiente con la clonación, como para pensar en que se puede llegar a los doscientos años de edad o aún peor: detener la muerte de un individuo… —.”

“—… "el reloj celular es en realidad el telómero…” —.
“—… Todo lo viviente, al nacer, tiene como perspectiva vital, correr hacia la muerte. La muerte no es un castigo por un pretendido primer pecado; al contrario, es un regalo para la especie ya que así le permite un nivel óptimo de desempeño… —.”


6 comentarios:

  1. Si bien tus escritos son un misterio me interesó bastante el relato y me gustaria saber un poco mas a qué apunta la historia. De ser una persona tirada fue un Dios? Gracias!!!! Muy bueno lo que escribes.

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    1. Hola! Gracias. Seguramente estè escribiendo màs sobre este personaje. Fue un dios, antes era un diamante en bruto. Saludos!

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  2. Segui publicando... Me gusta leerte.

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  3. Muy buenas noches. Dí con su espacio por casualidad y me gusta lo que publica. Ya soy seguidora nueva. Con todo respeto y humildad, lo invito a mi pequeño mundo, http://nocturnalmemories.blogspot.com.ar . Eternas Lunas caballero. ^♥^ Selene Luna Aeterna.

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    1. Hola Selene, gracias por compartir tu blog, es muy bueno. Saludos!

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