lunes, 30 de abril de 2012

El Hijo de la Noche


A
ntes fui una persona, pero el Destino manipuló al Amor y los sentimientos me llevaron a convertirme en un Caballero Negro, en un Rey de la Sombra. Juego de Noche, aquí no existe el día. Y estoy sentado en mi Trono Oscuro. Pienso, analizo, observo, escucho. En mi mente juego conmigo.

Analizo lo que pienso,
Mis pupilas ven lo que tú no puedes ver,
Mis oídos escuchan lo que no se dice.
Pienso, analizo, observo, escucho.
Juego con mi mente, conmigo.
Pienso, analizo, observo, escucho… juego.
En bajar los brazos, en luchar.
En quedarme, en irme.
En amar, en odiar.
En entrar, en salir.

Y en una noche, muy oscura, donde la Luna se deleitaba con su luz tenue, una estrella apareció.

     ¿Qué haces? — preguntó.

     Juego —.

     ¿A qué juegas? —.

     Juego con las palabras —.

     ¿Con qué objetivo? —.

     ¿Por qué habría de tener un objetivo? —.

     ¿Por qué respondes con una pregunta? —.

     Porque juego con las palabras — contesté y ella enmudeció.

A partir de esa noche la estrella asomaba a menudo con sus mismas preguntas y siempre llegando a lo mismo.

Pienso, analizo, observo, escucho. Las noches son eternas y sentando en mi Trono Oscuro contemplo mi juego, tan solitario, tan orgulloso, tan soberbio. Otra estrella apareció.

     ¿Otra estrella? — pregunté y sentí temor o tal vez valor.

     ¿Qué haces? — preguntó.

     Juego —.

     ¿A qué juegas? —.

     Juego con las palabras —.

     ¿Con qué objetivo? —.

     ¿Por qué habría de tener un objetivo? —.

     ¿Por qué respondes con una pregunta? —.

     Porque juego con las palabras — contesté y ella enmudeció.

Y desde esa noche ambas estrellas aparecían con sus preguntas y siempre se llegaba a lo mismo, al silencio.

En mis años de Caballero Negro, anhelé mis noches, mi juego. Pero las estrellas brillaron ligeramente, fue que su luz turbó mis pensamientos y me incomodé; ni la Luna con todo su poderío de luminosidad me había perturbado una vez. Estaban irrumpiendo mi oscura y pesada neblina.

     ¡Soy el Hijo de la Noche! — grité con autoridad observándolas y ellas callaron su brillo entendiendo de mi juego solitario.

Ahora bien, ambas estrellas permanecieron por siempre en las noches, pero nunca más brillaron, no lanzaron su luz, ni tampoco molestaron.

Pienso, analizo, observo, escucho.
Sigo con mi juego.
En vivir, en morir.
En ganar, en perder.
En sanar, en enfermar.
En levantarme, en caer.
Juego conmigo mismo.

Envuelto en mi oscuridad tenebrosa y fría, otra estrella apareció en medio de las otras. Quedé mirándola, parecía diferente.

     ¿Qué haces? — preguntó.

     Juego —.

     ¿A qué juegas? —.

     Juego con las palabras —.

     ¿Con qué objetivo? —.

     ¿Por qué habría de tener un objetivo? —.

     Porque todo juego tiene un objetivo — contestó ella.


Entonces quedé fascinado, era distinta. Así conocí a la Estrella Del Medio. Mis pupilas captaron su belleza, mis oídos el sonido de su interna melodía, mi mente su esencia y mi corazón…

     Tu corazón — interrumpió ella.

     Un Caballero Negro con un corazón ¿qué clase de Caballero Negro? — volvió a decir.

Semanas, Meses, Años. Y ella acompañaba mi soledad narrándome historias inexistentes, relatos de odio y amor, de muertos y vivos, de batallas ganadas, de magia y ciencia. En todos esos momentos, las demás estrellas, sus compañeras solo miraban…

     No son mis compañeras — dijo.

     ¿Por qué? —.

     Porque no soy como ellas. No soy cualquier estrella, soy única, soy “Estrella” — y en ese entonces comprendí su ego.

Pienso, analizo, observo, escucho.
Sigo con mi juego.
En empezar, terminar.
En hablar, callar.
En reír, llorar.
Solo pienso, analizo, observo, escucho.
Solo juego conmigo mismo.

En otra noche de invierno, cuando me cubría con mi largo y pesado crespón, la Estrella dirigió su palabra.

     ¿Cuándo podré jugar contigo? —.

     Solo juego conmigo mismo —.

     ¿Y cuando podrás jugar tú conmigo? — preguntó y capté un interés nunca antes revelado.

     Entonces tú juegas ¿a qué juegas? — cuestioné.

     Solo juego —.

     ¿Con qué objetivo? —.

     ¿Por qué habría de tener un objetivo? — preguntó ella de la misma manera en que yo una vez la indagué.

     Porque todo juego tiene un objetivo, Estrella — contesté como una vez ella me respondió. Y ambos comprendimos que nos habíamos conocido.

Pienso, analizo, observo, escucho.
Sigo con mi juego.
En construir, destruir.
En despertar, dormir.
En dar vida, matar.

Cuatro inviernos después de conocer a la Estrella Del Medio, en un toque mágico del tiempo, decidí que jugáramos juntos. Ella se adentró en mi mente y descubrió el por qué de mi oscuridad. De una anterior guerra, de una victoria en vano, de un regreso traicionero, y un sufrimiento horrible. Mientras que en su mente descubrí su entera belleza, su fragilidad, su pureza y vi el objetivo de su juego. Desde su aparición quería quitarme el título de Caballero Negro, pero no para ella sino… para nadie. Sacarme de las sombras, cambiarme, regenerarme, convertir oscuridad en luminosidad.

Y me molesté, soy un Caballero Negro sentado sobre mi Trono Oscuro, contemplando mi juego. Así me convirtieron, me acostumbré y nada me haría cambiar, solo mi voluntad. Entonces el juego dio su fin.

     Noche sin sueño, no existe el día. El Hijo de la Noche — dijo la Estrella comprendiendo mi desagrado y sabiendo lo que había descubierto.

Tal vez las estrellas anteriores tenían el mismo objetivo pero nunca pudieron llegar, habían fracasado. Pero ella lo había logrado y debería frenarla.

La noche siguiente fue terrible y espantosa. Por primera vez en tantos años me levanté de mi Trono. Allí estaba yo, tan alto, orgulloso, odioso, soberbio.

Bajé por las anchas escaleras hasta la tierra y mis pasos sonaban como truenos. El ambiente temía, la Luna se disipó y una tormenta desató su furia.

     ¡Baja del cielo, Estrella! — ordené, y a través de las nubes aparecieron las dos estrellas anteriores.

Resplandecieron y rápidamente se alejaron como para no ser testigos de la lucha. En ese entonces la Estrella Del Medio resplandeció como nunca sabiendo de mi odio. Aunque su luz me incomodó, pude ver cómo cayó a metros de distancia enfrente de mí. Tomó forma de una joven, un vestido blanco la cubría sobresaliendo de la oscuridad. Era épicamente hermosa, celestial de rostro, perspicaz en mirada, penetrante y con un toque de aire violento. Aunque prometía un alto poder, no hice un paso hacia atrás.

     Solo quise liberarte, sacarte de la Sombra — me contestó con dulce voz.

     Aún no es mi momento — respondí y mi crespón flameó como si tuviera vida propia.

Levanté mi brazo derecho y conjuré melodías de sufrimiento. Ella alzó sus manos y entonó una canción de batallas anteriormente ganadas. La tierra tembló, el cielo desató sus relámpagos y empujó la lluvia con fuerza. El resultado de mis noches solitarias lanzó su máximo poder hacia la Estrella que no daba tiempo a defenderse, sus gritos de desesperación y agonía rompían mis oídos; me abalancé y mi corona pesada como un yunque cayó. Ella retrucó con luces resplandecientes que salieron de sus manos e impactaron sobre mi pecho; decidí responder con palabras hirientes que provocaban relámpagos sobre su mente. Mis conjuros se basaban en muertes dolorosas, juegos de palabras, almas en pena, guerras interminables y llantos inconsolables. Ella respondía con cantos de caminos errados, conclusiones erróneas, hipocresías, mentiras y amores que nunca pudieron ser.

La batalla duró diez meses, fueron noches de dolor y sufrimiento, hasta que ella se desplomó rendida sobre una grieta. Su vestido ya no iluminaba por su deterioro, y entonces, colocándome nuevamente la corona negra, me acerqué con cansancio. Ella susurraba un canto de curación.

     Espero hayas comprendido — le dije.

     Un Caballero Negro con un corazón oscuro… el Hijo de la Noche — contestó la Estrella.

Pienso, analizo, observo, escucho. Juego de noche, siempre de noche, aquí no existe el día. 

No soporté su derrota. La oscuridad comenzaba a saturarme y mis lágrimas me ahogaban. Estaba triste, ya no era lo mismo. Entonces, después de un largo y horripilante tiempo, invoqué a la Estrella Del Medio y a través de mis palabras de calamidad ella apareció nuevamente entre las otras. Alabé tanto ese momento, un Caballero Negro sentado en su Trono Oscuro reclamando la luz de una Estrella.

     Mi negro corazón necesita de tu corazón — dije.

     Ahora vuelves a mí, después de lo que me hiciste — contestó ella. — El Hijo de la Noche queriendo la Luz — volvió a decir y entendí mi contrariedad.

Ella ya no podía corresponderme después de haberla lastimado, sin embargo, con un nuevo juego y un nuevo objetivo ella aceptaría mi corazón pero nunca tendría el suyo. Abrí mi pecho y se lo entregué, triste, oscuro, frágil y quebrado.

     Tómalo, si he de ser un Caballero Negro, Rey de la Sombra, no lo merezco —.

     Aceptaré tu propuesta, pero no lo tendré para siempre. Convertiré tu corazón en luz y regeneración… cuando esté listo regresaré… y lo devolveré —.

     Entonces será como que me diste tu corazón, porque el mío junto al tuyo se llenará de tu esencia — dije con firmeza.

     Mientras tanto sufrirás y lamentarás no haber seguido mi anterior juego, Caballero Negro. Porque serás ahora sin él serás un verdadero Hijo de la Noche, y estarás condenado a llorar por tu decisión, por tu corazón y por tu Estrella —.

Envuelto en lágrimas abrí mis manos y dejé que su luz lo envolviera y se lo llevara.

     Emprende tu viaje y verás que arrasante mi sangre correrá por tus venas —.

Ella relució como nunca antes, tanto, que las demás estrellas se manifestaron celosas y envidiosas. Desaparecieron en el oscuro cielo sabiendo que era totalmente en vano seguir observando. Y la Estrella Del Medio dejó caer una lágrima en mi rostro, cerré mis ojos y cuando volví a abrirlos, ella había partido.

Pienso, analizo, observo, escucho. Soy un Caballero Negro sentado sobre mi Trono Oscuro. Juego de noche, siempre de noche, aquí no existe el día. Y espero la llegada de mi Estrella con un nuevo corazón, con un nuevo juego, con un nuevo objetivo.


Sufre y seguirá sufriendo hasta que llegue su Estrella.



Pues bien, tú, cuando por las noches mires el cielo y veas a la Estrella Del Medio, pídele que se apure, porque el Hijo de la Noche está muriendo.

 *   *   *




13 comentarios:

  1. Esto deberia ser un bestseller. Felicitaciones!!!

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  2. me sorprende este escrito y el anterior ya que no parecen ser del mismo autor que el resto del blog, será de otro autor o... tal vez la misma persona es dos? Ojalá vuelvan escritos con la magia y la calidad literaria de los anteriores capaces de transportar al lector al imaginario emotivo del autor.

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    1. Es una buena observación. Son 2 cosas totalmente diferentes. "Segunda Sesión" es parte de una novela de suspenso. "El Hijo de la Noche" viene de una novela fantastica, como para orientarte, la Estrella Del Medio es el mismo personaje que la Dueña de la Sombra en el relato de "Mensajero en el Bosque". Ambas novelas son parte de mi trabajo. Saludos!

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  3. Es sorprendente que esta damicela sea el mismo personaje que la Duenña de la Sombra ya que en esta última crónica El hijo de la noche pareciera diluirse el personaje y perder ese halo de sensualidad y misterio que transmite en el Mensajero del Bosque Saludos

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    1. Es sorprendente, y de eso se trata, de sorprender. Evidentemente, es más sensual y misteriosa en Mensajero del Bosque (tiempo posterior al Hijo de la Noche)Creo que estamos de acuerdo en que la Sombra es más seductora que la luz de una estrella. Saludos!

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  4. Sin duda Muy sorprendente y lo más sorprendente aún es el talento del autor para adentrarnos en un mundo fantástico que roza lo real ya terminamos hablando en el blog de personajes literarios como si fueran reales! Bravo al autor!!

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    1. Creo que estamos hablando en diferentes idiomas, sin embargo, si estos personajes rozan lo real... dios mío, hazte un bunker bajo tierra antes de que aparezcan!

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  5. Es un relato hermoso lleno de pasion, simple y a la vez intenso. Encaja perfectamente en un cuento para niños y para adultos. Me saco la galera.

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  6. Simple, me gusto,pero no senti tu pasion ni tu tristeza.

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    1. Probablemente le agregue algo más, para que sea dramático.

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  7. Perfecto, todavía recuerdo cuando lo leí por primera vez y este te digo mi querido amigo es el fragmento de historia que mas ame. recuerdo que envidie que "Estrella" sea ingeniosa y lograra deslumbrar al hijo de la noche. Mas recuerdo que en esa época también escuchaba hijo de la luna y no pude evitar entrelazar las dos historias, recordando que si es hijo de la noche, la estrella le recordaba lo que siempre tuvo a su lado, la luna, pero no solo por inspiración o musa, sino también porque es el único pedacito de luz que siempre tuvo. Tal vez divago, que se yo, pero siempre tus escritos me hicieron ir mas allá de lo que esta impreso, entrelazando la ideas, imaginación y tal vez un poquito de ideal que pueda llegar a tener.
    Exitos, amigo... seguí así, que extrañaba ver tus relatos.

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    1. Y volvieron los relatos mi querida amiga Narathis, vos viviste estas épocas; así que podés ver también más allá y entender mejor. Un saludo!

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